Lo que ni sus a amigos ni nadie sabía, es que Antonio llevaba una doble vida. Con una segunda personalidad de serial killer.
Nadie salvo José. El Doctor creía tener un claro caso a denunciar ante las autoridades y que éstas actuaran de manera correspondiente y así responsabilizarle con ciertos crímenes sin resolver. Pero, sin embargo, decidió callárselo y seguir estudiando a singular sujeto.
Antonio, por su parte, se había dado cuenta. Y tenía en bandeja a su siguiente víctima. Víctima por otro lado, obligada, si quería seguir sin ser descubierto.
Días después de la que sería la segunda cita de Antonio con el psiquiatra, aparecieron en los periódicos de toda la ciudad la noticia, en la que había sido encontrado el cuerpo sin vida del Dr. José Gutiérrez, que aunque claramente había sido un homicidio, no encontraron ninguna pista del responsable.
Antonio ya tenía una excusa perfecta para sus amigos, con lo que dejó las consultas. Pero lo más importante, que aprendió a no perder la guardia. Ya que si quería hacer algo macabramente grande y pasar a la historia en ser el asesino en serie con la mayor lista de crímenes sin ser descubierto, tendría que andar con mucha cautela.
Moraleja: Sólo si eres capaz de afrontar una doble personalidad (en cualquiera de sus variantes), haz uso de ella.
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